Pues reír y llorar. Ambas son buenas para nuestra salud. Son emociones naturales a las que hay que dar salida cuando nuestra mente lo necesita.
Tanto al reír como al llorar, segregamos hormonas.
Al llorar se libera adrenalina (hormona que se segrega en una situación de estrés) y también se libera noradrenalina que contrarresta el efecto de la adrenalina. Estas dos hormonas juntas provocan que nuestro organismo tenga una sensación de desahogo y relajación. Por ello cuando una persona ha tenido un episodio de llanto, al finalizar, tiene sensación de relajación e incluso se puede quedar dormida. Llorar ayuda a liberar tensiones y a eliminar la tristeza. También nos permite ver con claridad, ya que las penas interfieren en nuestro intelecto.
Reír también es muy beneficioso, estimula la circulación sanguínea, elimina estrés por la disminución de los niveles de cortisol, aumenta la autoestima, la inteligencia, retrasa el envejecimiento, se segregan endorfinas (efecto similar a la morfina), se segrega dopamina que induce a un bienestar psicológico, mejora la oxigenación cerebral, relajación muscular, quema calorías, alivia el insomnio, fortalece lazos afectivos, etc.
El llanto está muy castigado socialmente y se asocia a la debilidad personal. Seguro que hemos escuchado frases como "no llores que te pones muy feo/a", "deja de llorar que no es para tanto", "eres un llorica".....A nivel social se reprimen estas emociones consideradas negativas. Esto no ocurre con la risa, la cual está mejor valorada en nuestra sociedad.
Además el llanto está asociado a un sexo más que a otro. Está asociado al sexo considerado débil, es decir, a las mujeres. A las mujeres se les permite llorar pero a los hombres no. La hombría no está relacionada con la debilidad, sino, con la fortaleza. Tampoco está relacionada con el llanto, llorar no es de hombres. Miguel Bosé cantaba "los chicos no lloran". Querido Miguel, los chicos sí lloran.
Esto puede explicar porque las mujeres sufren menos ataques al corazón que los hombres. Los hombres se "tragan" sus emociones negativas y eso hace aumentar los niveles de estrés en su cuerpo.
Hay que distinguir entre la necesidad de llorar en un momento determinado y por algo concreto y en la necesidad de llorar de forma regular y sin motivo aparente. En el primer caso es una emoción puntual que hay que soltar y en el segundo caso estaríamos ante una depresión. En la depresión el llanto se acompaña de tristeza y melancolía. Es un llanto diferente.
El llanto puntual puede ir acompañado de rabia, por ello es importante dejar salir esta emoción para limpiarnos a nivel mental y descargar nuestra mochila emocional. El llanto es una válvula de escape de nuestra mente en la que se liberan toxinas.
No hay que reprimir a los niños/as que lloren si lo necesitan, porque entonces estaríamos enseñándoles a reprimir sus emociones y esto les va a afectar a lo largo de su vida. Si no les reprimimos la risa, tampoco les reprimamos el llanto.
Si el cuerpo te pide llorar, llora. Si te pide reír, ríe. Emociones expresadas, emociones superadas.
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